La Mentira de la Gordura: el IMC

La Gordura, EL IMC y el Sentido Común

Una vez más, con la primavera a la vuelta de la esquina significando abandono de los abrigos y de las varias capas de ropa con las que nos hemos protegido en invierno, empiezan a surgir cual setas artículos y consejos para perder peso, dietas disparatadas y en general a agudizarse aún más la urgencia por la delgadez. La ansiedad se dispara, la autoestima alcanza niveles mínimos y los que se lucran con nuestro drama se frotan las manos y se ríen de nuestra ignorancia.

Una de las cosas más graves sobre la moda – porque no nos engañemos, es una moda – de la delgadez es que se ha acabado equiparando delgadez con salud; ha dejado de ser concebida como una mera cuestión estética y ha pasado a entenderse que solo es posible estar sano si se está delgado. Y no hay término medio; o se está delgado o se necesita perder peso, siempre.

Pero ¿quién decide cuánto hay que pesar para estar delgado?

El indicador universalmente aceptado es el IMC; es prácticamente imposible no haber oído hablar de él porque simplemente con ir a hacerse una revisión rutinaria al médico o pesarse en una báscula digital de esas que hay en la farmacia, uno se encuentra el temido Índice de Masa Corporal que casi sin excepción le informa de que tiene sobrepeso.

Como la mayoría sabréis el IMC se calcula dividiendo el peso (en kgs.) por la altura (en metros) y dividiendo ese resultado  una vez más por la altura (en metros); ejemplo: 70 kgs / 1,70 m. = 41,17 / 1,70 m. = 24,2 IMC. Lo considerado saludable es que el número que te salga esté entre 18 y 25; si el número que te sale es inferior a 18 estás poco menos que desnutrido, si está entre 25 y 29 tienes sobrepeso y si es superior a 30 se te considera directamente obesx.

Pero el IMC solo tiene en cuenta altura y peso; no tiene en cuenta la edad, la masa muscular, la estructura ósea o la morfología de cada persona. Nos mete a todxs en el mismo saco y nos mide a todxs con el mismo rasero.

TODAS LAS MUJERES DE ESTA FOTO PESAN LO MISMO, 70 KGS.

LA MENTIRA DE LA GORDURA IMC

Teniendo en cuenta sus distintas alturas las dos mujeres de los extremos obtendrían un IMC distinto, PERO las 4 mujeres que aparecen en el centro de la foto y que miden lo mismo, obtendrían el mismo IMC aunque la morfología de sus cuerpos y su edad sea distinta.

¿Entonces, por qué está tan aceptado el IMC hasta ser casi el único indicador de “gordura” o “salud” que se utiliza?

Aquí viene lo GORDO, nunca mejor dicho.

La fórmula para calcular el IMC fue desarrollada por un estatista belga (Adolphe Quetelet) en el año 1830 e inmediatamente adoptada por varios gobiernos a los que les pareció una herramienta rápida pero sobre todo muy barata de medir a la población en riesgo de desnutrición (un gran problema entonces) y unos años después a aquellos con riesgo por sobrepeso.

En 1908 se diseñó además una tabla standard con los pesos y alturas promedio de las mujeres y por tanto sus IMCs y, ¡sorpresa, sorpresa!, la elaboración de esa tabla fue encargada por distintas compañías aseguradoras americanas que empezaron a cobrar más dinero por el seguro a quien estuviese por encima o por debajo de la media que indicaba SU tabla. Hicieron que no se tuviera en cuenta ni siquiera el aumento de peso natural que se produce con la edad y que médicamente se considera normal. De este modo establecieron un peso y un rango de IMC “saludable” cuando en realidad lo que tenía en cuenta era solo el peso y la altura promedio de las mujeres de 25 años; y, aún más grave, establecieron también que cualquier peso por encima es indeseable y no saludable.

Es súper importante repetir que no tuvieron en cuenta complexión, morfología ni masa muscular (según el IMC la mayoría de los atletas y deportistas, sobre todo en el caso de las mujeres, son obesxs.). Con el tiempo eliminaron incluso la opción que existía de seleccionar si la persona pertenecía al grupo de complexión “pequeño – mediano – grande” y los distintos baremos asociados a cada grupo, y lo hicieron a pesar de que los médicos consideraban esta distinción imprescindible para evitar errores serios en el cálculo del sobrepeso.

A partir de 1970 todas las aseguradoras, farmacéuticas y gran parte de la comunidad médica mundial abrazaron el IMC como si en ello les fuera la vida a pesar de que cada vez más científicos advertían de que la ecuación del IMC solo servía para hacer estudios generales sobre la población y no para medir o diagnosticar a los individuos que la componían. PERO el método es barato y rápido (= los gobiernos lo adoran) y además tiene el extra añadido de que les permite modificar los baremos que marcan quién está sano de quién no a su antojo y en base a turbios intereses.

En 1998 el Instituto Nacional de Salud Americano bajó la cifra que marcaba el sobrepeso desde los 28 puntos previos hasta los 25 de ahora (esto supuso bajar el baremo de lo que se consideraba sobrepeso entre 6 y 12 kgs. dependiendo de cuál sea tu altura). De la noche a la mañana millones y millones de personas – solo en EEUU fueron 29 millones de personas – pasaron de estar dentro del grupo de los “sanos” a estar en el grupo de los que tenían problemas de sobrepeso gracias a ese “minúsculo” cambio.

Y, ¿queréis otra sorpresa? ¡Sois insaciables! 🙂 La mayoría de las “fuerzas” y personas detrás de la decisión de rebajar la cifra en 3 puntos trabajaban o tenían intereses económicos en laboratorios, farmacéuticas y compañías especializadas en… ¡tratamientos y medicamentos para perder peso! ¡Oh, surprise!

En América las personas con un IMC superior a esos 25 puntos pagan hasta un 22% más por su seguro. Una vez más los intereses económicos de quienes definen la “salud” se priorizan por encima del conocimiento de la población sobre su propia salud.

El 80% de las personas que intentan adelgazar utiliza productos y métodos “milagro” y se gasta una media de 60€ al mes en perder peso. La gordofobia se ha convertido por tanto en un negocio multimillonario. Equiparar la delgadez con la salud ha sido la clave para que los interesados ganen miles y miles de millones cada año. Aumentar en millones y millones de personas la franja de los “gordos” les hizo ganar a todos los que se dedican a hacer negocio con la “pérdida de peso” millones y millones de nuevos clientes.

Pero como estamos que lo regalamos, una sorpresita más: se ha demostrado que las personas con problemas coronarios y desórdenes metabólicos con más posibilidades de sobrevivir se encuentran normalmente en la categoría de “sobrepeso” e incluso “obesidad ligera” según el IMC. ¡Vaya!

Los porcentajes de azúcar y colesterol en sangre y la presión arterial son los verdaderos indicadores del estado de nuestra salud Y la inactividad física se considera una de las principales causas de muchas enfermedades independientemente del peso de la persona.

Está más que demostrado, la calidad de nuestra salud depende fundamentalmente de la cantidad de actividad física que realicemos. En un estudio realizado en niños griegos que se llevó a cabo hace poco los resultados mostraron que el nivel de salud de los niñxs estaba directamente relacionado con su nivel de actividad física más que con el tipo o la cantidad de alimentos que formasen la dieta habitual de cada niñx.

Así que por favor, POR FAVORCITO, si estáis pensando en que tenéis que perder peso, que no sea por la ropa de primavera, por el bikini o por el jo**do IMC. En vez de pensar en cuánto pesáis pensad en cuánta actividad física realizáis y si la respuesta no es satisfactoria, apagad el ordenador e iros a dar un paseo o poned música y bailad en el salón hasta sudar de satisfacción.

Y si queréis un sistema de medición que podáis usar en casa de forma rápida para determinar si vuestra salud corre algún riesgo por culpa de vuestro peso, el ratio cintura-cadera es muchisísimo más fiable que el IMC.

La grasa acumulada alrededor de la cintura supone un riesgo mucho más grande para nuestra salud que aquella acumulada en las caderas o en los muslos. Y a pesar de ello cuando vamos al médico nos miden y pesan pero no están obligados a tomarse los 3 minutos que llevaría medirnos la cintura y las caderas :-S

Hagámoslo nosotrxs.

La Organización Mundial de la Salud dice que la cintura se debe medir por debajo de la última costilla que podamos palpar y por encima de la cresta ilíaca (la curva de la cintura) y las caderas han de medirse rodeando los glúteos por la parte más ancha o abultada.

Cada medición debe repetirse dos veces y si las medidas que obtienes difieren en 1 cm. o menos, haz una media de las dos (si la diferencia es mayor de 1 cm. tienes que repetir las mediciones). Cuando tengamos la cifra final en centímetros para la cintura y para la cadera, dividimos los centímetros de cintura entre los centímetros de cadera: ejemplo: cintura 80 cm., cadera: 112 cm. 80/112 = 0,71

Un resultado mayor de 0,80 en las mujeres y de 0,90 en los hombres implica riesgos a la salud que incluyen desde diabetes a enfermedades coronarias (las personas médicamente más sanas e incluso más fértiles, suelen tener un ratio de 0,70 en el caso de las mujeres y un 0,90 en el caso de los hombres). Es decir, que si estamos por encima hay que empezar a moverse para bajar esa cifra.

Esta que os escribe decidió hace años que ninguna báscula, diseñador misógino o crápulas en busca de lucrarse iba a decidir cómo se sentía consigo misma o cómo se veía al mirarse a un espejo; que estar de moda le traía sin cuidado y que lo único que le importaba era estar estupenda y la estupendez no es un concepto matemático – además, como bien sabéis lxs amigxs artesanxs y pequeñxs empresarixs, siempre hay un mercado para lo que uno tiene que ofrecer 😉 – así que desde hace mucho tiempo la única báscula que pisa es la del médico cuando va a alguna revisión. Pero, para darle rigurosidad a este post y usarse como sujeta de estudio – ¡por vosotrxs queridxs lectorxs! – ha medido y pesado toda su estupendez y el resultado ha sido el siguiente:

– Su IMC está bien entrado en la franja del sobrepeso; de hecho tendría que perder unos 12 kgs. para poder entrar en el reino de lxs “sanos”.

– El ratio cintura-cadera sin embargo le da un resultado de 0,72; por lo tanto y en principio su peso no le supone ningún riesgo a su salud.

– Sus últimos análisis indican unos índices de azúcar, colesterol y una presión arterial normales.

– Se ha mirado al espejo y el espejo como es habitual le ha cantado con la mismita voz de Prince: “You sexy motherfucker!!” (mucho más útil que el espejo de la madrastra de Blancanieves, dónde va a parar 🙂 )

– PERO, chica lista como es ella, es consciente de que su estupendez vive prácticamente pegada a una silla y por lo tanto – e independientemente de lo que digan los ratios y las analíticas – su sentido común le dice que eso a su salud muy bien no le viene y que sin salud no hay estupendez.

¿Con cuál de todos estos datos creéis que debería quedarse la estupenda autora de este post?

Recibimos tanta información y tanta manipulación a lo largo del día que es increíblemente fácil perder de vista lo que a primera vista es de sentido común. Hagamos que el sentido común sea mucho más común y sobre todo, hagamos que sea el único que nos haga tomar decisiones en lo que a nuestros cuerpos y nuestra salud se refiere.

la mentira de la gordura y la salud

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Un comentario en “La Mentira de la Gordura: el IMC

  1. kabish dijo:

    Bueno, hay unas cuantas cosas aquí que no son ciertas. Primeramente, el IMC es una “regla del pulgar” para saber (como bien se apunta) de un modo rápido y barato si una persona está en sobrepeso. Si una persona tiene un IMC muy alto, es un indicio de que debería investigar sus demás niveles; lo más probable es que esté gordo. Si uno va al endocrino, se le podrá calcular el índice de grasa mediante una Tanita o pedir análisis. Es curioso que se diga que el IMC no tiene en cuenta la edad, porque hay tablas que sí lo tienen en cuenta, por ejemplo el primer resultado de Google al buscar “IMC”: http://www.freebmicalculator.net/calculadora-del-imc/tabla-de-imc.jpg Por otra parte, es curioso que se diga que no tiene en cuenta la morfología y que es mucho mejor el ratio cintura-cadera, que precisamente puede equiparar a personas con caderas anchas y en normopeso con personas con sobrepeso y pocas caderas. Estoy de acuerdo con la desfachatez del mundo de la moda, pero esto desde luego no es argumento para nada, a no ser que se quiera caer en la incongruencia de no querer prestar atención a la moda mientras se la mira de reojo (como da la sensación al leer este post). La primera causa de mortalidad mundial en el siglo XXI no serán las guerras ni el hambre, será la grasa. Porque en primer puesto según las previsiones se aupará la diabetes y en segundo las enfermedades cardiovasculares, principales derivadas de la obesidad. La gente debe cuidarse y controlar su peso.

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