Cómo decorar un rincón con mucha magia

mural paso a paso nivel principante

Prácticamente todos tenemos un rincón de esos que la verdad no dice nada pero que tampoco sabemos qué podría decir… ¿qué le hacemos para que no sea tan… soso? ¿ponemos un cuadro? ¿un espejo? ¿una pizarra? ¿una balda?, pero ninguna opción acaba de convencernos…

Justo un rincón de esos teníamos nosotros y en esas mismas estábamos, sin saber qué hacer con él y sin mucho tiempo tampoco para hacer nada al respecto hasta que una tarde decidimos hacerle un hueco en la agenda y llamar a las musas y no sólo ponerle sino además pintarle un poco de inspiración.

Y hemos decidido contaros cómo hacerlo porque es súper asequible – en términos económicos, de tiempo y de habilidad – ¡y el resultado es genial! O al menos a nosotrxs nos lo parece. Es una idea sencilla de llevar a cabo pero que ofrece muchas posibilidades para decorar un rincón, del tipo que sea. Por no hablar del orgullo que sentiréis cuando os pregunten por vuestro maravilloso mural y podáis decir que es ¡obra vuestra!

¿Empezamos? ¡Vamos allá!

decorar un rincón con un mural

Este de aquí abajo era nuestro rincón triste; como veis la mesa de trabajo es una verdadera chulada que rescatamos del abandono, lijamos y barnizamos  pero que estaba la pobre toda desangelada y triste y sola, rodeada de blancura. Y eso no podía ser.

Cómo decorar un rincon inspiración pequeño mural

Así que tras consultarlo con las musas decidimos que lo que necesitaba era precisamente eso, inspiración ¡en frasco!

Dicho y hecho, cogimos unos lápices y dibujamos unos frascos “colgando” del techo. Cuando estuvimos satisfechxs con el resultado, los repasamos con un rotulador indeleble negro de punta gruesa (un marker tipo los rotuladores de las pizarras blancas pero en esto caso, de los que no se borran; los encontráis en cualquier papeleria o superficie comercial).

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No hace falta preparar la pared de ninguna manera, de hecho, esta pared nuestra debe ser una de las paredes peor hechas del mundo mundial, llena de bultitos que no llegan a ser gotelé.

Con un lapiz y sin apretar demasiado el trazo (para que podáis borrar si queréis rectificar algo) comenzad dibujando el frasco número uno a la altura y en la forma en que lo queráis (dibujad los frascos ladeados, para que el efecto sea de que efectivamente están suspendidos del techo); cuando tengáis el frasco listo haced la cuerda desde la boca del frasco hasta el techo, dibujadla con curvitas y algún nudo para darle un toque más divertido y con volumen. Y hecho el primer frasco, ¡a por el siguiente!

Dibujad a todos los frascos unas etiquetas para que luego podáis poner el nombre de lo que contendrán; también unas franjas como si fueran el reflejo/brillo del cristal y una linea curvada al fondo de cada frasco para darle volumen.

Como veis este pequeño mural en concreto es bastante sencillo de hacer incluso para quien no se siente nada segurx de sus habilidades plásticas porque no hace falta que los frascos sean perfectos ni simétricos, de hecho el efecto final es mucho más divertido y decorativo si los frascos tienen un acabado un tanto imperfecto. Los nuestros van cerrados con un tapón de corcho, pero podéis pintarles una tapa o incluso uno de esos papelitos que cubren la boca del frasco y luego se atan con una cuerda.

Aquí os dejamos la foto detallada por si queréis “copiar” nuestros frascos. Pero veréis que en cuanto os pongáis a ello se os ocurren infinidad de formas distintas de frascos y etiquetas para hacer.

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Hasta aquí lo único que habréis necesitado habrá sido un lápiz y un sacapuntas (insistimos: no apretéis mucho el trazo al dibujar por si tenéis que rectificar), un borrador de los de toda la vida (o dos o tres, depende de cuánto borréis y de si la pared es lisa o no, porque sí, sobre gotelé también podéis hacerlo con un poco más de pulso y paciencia) y un rotulador negro indeleble de punta gruesa y otro de punta media que usaréis para repasar los detalles más pequeños.

Y podrías dejarlos así perfectamente, ¿no os parece? negro sobre blanco, escribiendo eso sí el contenido de cada frasco en su correspondiente etiqueta (hacedlo primero con lápiz y cuando estéis contentos con el resultado, repasad las letras con el rotulador indeleble de punta media). Si decidís que la versión “minimalista” es la perfecta para vuestro rincón, ¡Enhorabuena! Ya tenéis vuestro mural

¡¿Verdad que es una chulada cómo queda vuestro rincón ahora?!

PEEERO, si como nosotros sois de lxs que optáis siempre que podéis – e incluso cuando podéis pero sabéis que no deberíais – por el color, ¡preparemos las pinturas! porque llegados a este punto solo os falta decidir qué queréis dentro de vuestros tarros y pasar a pintarlo.

Para ello nosotros utilizamos las pinturas acrílicas con las que pintamos nuestras ilustraciones, pero podéis hacerlo perfectamente con acuarelas, temperas o acrílicos de esos que todos los niñxs tienen en casa o, si no tenéis niñxs o ponen muchas pegas a la hora de prestároslas (cosa que entendemos perfectamente porque nosotrxs no prestamos las nuestras así como así, son nuestro tesooooro), podéis comprarlas por muy poco dinero en una papelería o tienda de todo a 1€.

No hace falta que uséis nada más caro ni más “profesional” porque la superficie que vais a pintar es muy pequeña y los frascos no están a una altura en la que se vayan a estar tocando o rozando. Lo mismo sucede con los pinceles, si no tenéis ninguno por casa, comprad un pack de esos para uso escolar que traen de varios tamaños porque os van a servir perfectamente para este proyecto.

Cubrid la superficie donde vayáis a apoyar los materiales con papel de periódico o incluso mejor aún con plástico, para que no cale (unas bolsas de la basura servirán). No os decimos que cubráis el suelo porque la proporción de la obra no debería dar lugar a mucho desastre, pero si os apetece ser precavidos, poned unas hojitas de periodico en el borde de la pared.

Usad un tarro viejo de cristal o plástico para poner agua y aclarar los pinceles y haceos con un par de platos de plástico, tapas de botes o similar para usar como paleta en la que mezclar colores y también para hacer “aguadas”:  una gotita de pintura mezclada con agua hasta que el color sea casi transparente y de el aspecto de que el cristal de los frascos es coloreado. Si queréis conseguir este efecto pintad primero el contenido del frasco y cuando esté seco pasad la aguada por encima evitando por supuesto la etiqueta, el corcho y el “brillo” del cristal (comprobad primero la “transparencia” probando el color en un folio blanco). Truco para acelerar todo el proceso, tener un secador de pelo a mano e ir secando la pintura entre fase y fase 😉

Además necesitaréis tener a mano papel de cocina para limpiaros las manos, secar los pinceles y solventar pequeños “accidentes” y una bayeta húmeda (mejor usar una vieja).

*Si al colorear os salís un poquito de la raya por eso de no estar acostumbradxs a pintar con pincel, no os preocupéis, podéis volver a repasar los frascos con el rotulador una vez hayáis acabado de colorear (y haya secado la pintura) y quedarán perfectos. Y si os salís mucho más allá de la raya, tened preparada la bayeta húmeda y rápidamente y con toques pequeños para no extender la pintura, limpiadlo y veréis que si se hace rápido, no quedará ni huella.

Así quedaron nuestros frascos, ¡llenitos de color y magia!

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Dentro de ellos decidimos meter Mimo, porque las cosas mejores se hacen con muchas dosis de él; Gotas de Arte, porque es imprescindible echar al menos una pizca en todo lo que se haga; Aliento de Musa e Inspiración, para que nunca nos falten las ideas ni el aliento para llevarlas a cabo; Polvo de Hada, que nos haga volar la imaginación y le de alas a nuestros sueños; Estrellas Fugaces, para que nunca se nos acaben las cosas que desear y Risas de Duende, porque queremos que nuestras vidas estén llenas de alegría y travesuras y nuestras ilustraciones también.

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Y el rincón triste de la mesa adoptada se convertió así, en apenas 1 hora, en el rincón de las pócimas mágicas en el que dan muchas ganas de sentarse a trabajar y crear.

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Este pequeño mural podría ser también perfecto para decorar la cabecera de una cama o la parte superior de un mueble bajo; ¡las posibilidades de “relleno” de los frascos son casi infinitas! podríamos llenar los frascos de ingredientes maravillosos para garantizarnos buenas sensaciones en general: arcoiris, sonrisas, abrazos, puestas de sol, espuma de mar,  luz de luna, flores de cerezo…

Si os animáis (que esperamos que sí) a decorar alguno de vuestros rincones con vuestros propios frascos llenos de delicias, ¡mandadnos una foto, por favorcito!

¡Estamos deseando ver todos esos rincones mágicos que vais a crear!
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¡Nos encantará leerte!

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