Hasta la paga tiene género

La brecha salarial también se da entre niños y niñas.

 

Acabamos de conocer que en un estudio encargado recientemente por Westpac (un banco australiano) se ha revelado que  la brecha entre la cantidad de dinero que ganan hombres y mujeres existe desde que ambos reciben su primera paga, ¡siendo aún niños!

Tras cientos de entrevistas online realizadas a padres australianos con hijos e hijas de entre 4 y 18 años, los investigadores descubrieron que los niños pasan de media menos tiempo que las niñas encargándose de pequeñas tareas domésticas (2,1 horas frente a 2,7 horas a la semana) y a pesar de ello los niños reciben de media unos 4 euros semanales de paga más que las niñas.

El informe deja también en evidencia que la naturaleza de las tareas que se confían a niños y niñas muestra una clara tendencia sexista; mientras que a las niñas se les encomiendan tareas como ocuparse de lavar los platos, pasar la aspiradora o poner la lavadora, a los niños se les pide que saquen la basura, laven el coche o corten el césped, es decir, trabajos de “exterior”.

Asignar a los niños las tareas que se hacen fuera de casa (aunque ese fuera no suponga ir más lejos del jardín) y después recompensar mejor esas tareas contribuye a que el trabajo doméstico siga estando infravalorado y sobre todo hace que nuestros niños y niñas crezcan habiendo interiorizado que el trabajo de los hombres es más importante y en consecuencia debe estar mejor pagado.

Esta afirmación se confirma con estudios como el que en 2011 realizó Halifax en el Reino Unido y cuyos resultados revelaron que las chicas (53%) suelen estar más satisfechas con su sueldo que los chicos (48%), y eso aunque cobren sustancialmente menos que estos últimos por realizar el mismo tipo de trabajo. Y es que las chicas no esperan mucho más porque no aprendieron nada mejor.

Lo más preocupante de este asunto desde nuestro punto de vista es que la inmensa mayoría de los padres no es consciente de la discriminación sexista que reflejan las tareas que asignan y las pagas que les dan a sus hijos.

La mayoría de los padres que participaron en el estudio australiano (62%) tenía estipulada una paga mínima generalmente igual para ambos sexos que se iba complementando con propinas por realizar distintas tareas domésticas, de tal modo que al final no sabían con exactitud cuánto dinero les daban al mes a sus hijos e hijas ni tampoco que había una diferencia (de aproximadamente un 13%) entre lo que les daban a los unos y lo que les daban a las otras.

Es decir, aún a día de hoy y subconscientemente los padres y madres de niños les encargan tareas tradicionalmente masculinas y los padres y madres de niñas les piden a estas que realicen tareas tradicionalmente femeninas; pero es que además, y subconscientemente también ¡se paga más por unas tareas que por otras! Poniendo un ejemplo práctico: un niño recibiría 10 euros por cortar el césped el domingo y una niña recibiría 6 euros por haberse ocupado de poner el lavavajillas todas las noches de la semana.

Tal vez cuando una mujer acude a una entrevista de trabajo su empleador le ofrece la cifra que su subconsciente considera justa sin pararse a pensar si le ofrecería lo mismo a un hombre por ocupar ese mismo puesto. Tal vez la mayoría de los empleadores son tan desconocedores de la discriminación que practican como lo son los padres y madres del estudio. ¿Tal vez no hay tan mala intención y sí muy mala educación?

En un mundo en el que el dinero es el indicador último sobre qué es valioso y qué no lo es, cuando los padres hacen estas diferencias basadas en el sexo de su hijos (en las tareas que asignan y en el dinero que les dan a niños y niñas), por mínimas e inconscientes que sean, les están lanzando un mensaje que deja poso sobre a qué pueden aspirar en la vida y qué pueden esperar de su futuro en términos económicos y también están ayudando a perpetuar un sistema injusto y discriminatorio, ¿cuántos de esos niños y niñas serán a su vez empleadores en un futuro?

Y sí, España está muy lejos de Australia, pero solo geográficamente. Si tenemos en cuenta que en España la brecha salarial entre hombres y mujeres es de 5.744€ anuales de media y aumentando, el mundo parece un pañuelo.

Es dificilísimo luchar contra el sexismo cuando ni siquiera somos conscientes de que está sucediendo delante de nuestras propias narices y por obra de nuestras propias manos.

Estemos alerta sobre estas y otras discriminaciones de género que puedan estar pasándonos desapercibidas. ¡Metamos en cintura a nuestros subconscientes maleducados!

 

desigualdad salarial desde la infancia

Post publicado originalmente el 30 de Julio de 2013 en nuestra antigua web

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