Estereotipaditos

Estereotipos y Niños y Niñas

Es imposible (además de poco saludable) controlar todas y cada una de las vivencias, experiencias e intercambios que se producen en las vidas de nuestros peques, así que como esponjas que son, absorben rápidamente los estereotipos más extendidos independientemente de que en nuestra propia casa no tengan cabida.

Esto nos deja con la ingente tarea de contrarrestar esas lecciones nocivas que ellos van extrayendo inadvertidamente de conocidos, amigos, de la televisión e incluso de algunos libros de texto.

¿Cómo lo hacemos?

Pues parece ser que la fórmula más efectiva  es cuestionarles activamente sobre esos estereotipos y prejuicios que ya han comenzado a echar raíces en su mente.

Los sermones y las afirmaciones categóricas rara vez sirven de algo así que en vez de usarlos lo más útil es ayudarles a darse cuenta por si mismos mediante el uso de la lógica de que están dando por válidas afirmaciones que no son en realidad más que un puñado de generalizaciones.

El mejor momento para “atacar” es cuando surge el conflicto,  el momento en que el niño o niña hace una afirmación estereotipada. Podemos comenzar la conversación tratando de averiguar de dónde proviene esa afirmación, y aquí es fundamental no dejar que nuestro tono de voz ni nuestro lenguaje corporal delaten el espanto que puede suponernos oír a nuestras adorables criaturas decir “tú no puedes jugar a esto porque eres un niño” o viceversa.

¿Han visto en la tele o en algún libro que las niñas/niños no deben jugar a ese juego? ¿Han oído a alguien decirlo? Es importante descubrir cuál es la razón detrás de esa afirmación para que una vez descubierta la raíz del mal podamos validarles dejándoles claro que entendemos por qué han podido llegar a esa conclusión aunque en realidad no sea cierta.

Y hecho esto, ¡entramos con toda la caballería!

Empezamos explicándoles que a eso se le llaman estereotipos, y que suceden cuando basándonos solo en unos cuantos ejemplos (hay niños a los que no les gusta jugar a las muñecas) deducimos que todo el mundo es igual (los niños no juegan con muñecas), asumiendo cosas sobre personas que no conocemos de nada, y que haciendo eso les privamos de su individualidad.

combatir estereotipos

Darles ejemplos que les atañan directamente a ellos es la clave para hacerles entender el concepto.

Por ejemplo nuestro muso es el orgulloso propietario de unas deportivas color rosa chillón que encontró por azar (y por supuesto) en la sección de niñas de un supermercado y de las que se enamoró hasta el punto de tener que pasar al niño entero por el lector de código de barras ante la cara de “WTF?” de la cajera porque se las puso in situ y se negó a quitárselas durante varios días. En nuestro caso explicarle que mucha gente cree que el rosa es un color para chicas y que a los chicos no les gusta, a pesar de que el color favorito de su amiguita X, que es una chica, no es el rosa y de que a él, que es un chico, sí que le guste, puede ser un buen comienzo.

Para los niños (y lamentablemente para muchos adultos también) los estereotipos solo son “malos” si implican una característica negativa, así que es importante aclarar que independientemente de lo “halagadores” que suenen esos estereotipos: “los negros son buenos al baloncesto”, siguen siendo hirientes porque desproveen a esas personas de su individualidad y promueven la discriminación.

Una forma muy práctica de hacer ver a los niños y niñas el efecto deshumanizador que tienen los estereotipos es hablar de en qué forma podría ser estereotipada vuestra familia, hablar con ellos sobre qué razones hacen que encajéis o no en ciertos estereotipos a pesar de que cada uno de vosotros seáis únicos e inigualables.

Para que en adelante les salte una “alarma” mental cuando se encuentren frente a un estereotipo es necesario explicarles que  no son solo algo que está “feo” o que es de “mala educación” sino que conducen a la discriminación, a la formación de prejuicios, al acoso, a la persecución e incluso al genocidio y a las limpiezas étnicas. Que por supuesto son temas durísimos y el primer impulso de todos es el de proteger de ellos incluso los oídos de nuestros niños y niñas, pero uno no puede defenderse si no es capaz de reconocer a sus enemigos; es necesario conocer la historia para poder evitar que sus capítulos más atroces se repitan.

Podemos incluso establecer distintos “juegos” para que desde el momento en que tenemos por primera vez esta conversación con los niños, el tema sea uno que se trate a menudo y con la mayor naturalidad posible, acordar que a partir de ahora diremos muy alto “estereotipo” cada vez que oigamos o veamos uno en la televisión, libros, etc., aprovechar los ratos muertos en el coche para jugar a “cosas que se dicen de los/las… que sabemos que no son ciertas”, etc.

Desafiar a nuestros niños para que se cuestionen lo que ven y lo que oyen hará que desarrollen un ojo crítico que les permitirá reconocer el sexismo, el racismo y cualquier otro prejuicio cuando se los encuentren. Pero es que estando alertas además de ayudar a los niños nos estaremos ayudando a nosotros mismos, es increíble la cantidad de conceptos y “verdades” nocivas que forman parte de cada uno de nosotros sin que seamos muy conscientes de ellas y mediante las cuales clasificamos a otras personas basándonos en su apariencia, sexo, raza, edad, género, nacionalidad… o todos esos otros estereotipos que por comunes ya ni siquiera somos capaces de reconocer como tales.

combatir estereotipos

Explorar nuestros propios prejuicios ayudará sin duda a nuestros niños a crecer más libres de ellos, del mismo modo que hablar de forma positiva y abierta sobre las similitudes y diferencias con otras razas, culturas, religiones, etc. les ayudará a ser más conscientes y respetuosos y a disfrutar del mundo y del lugar que ocupan en él como solo puede hacerse cuando uno no teme a las diferencias, ya sean propias o ajenas.

Algunas formas de Combatir la “absorción” de Estereotipos

  1. Hablar con los niños sobre la imagen que tienen de sí mismos. Averiguar qué comparaciones suelen hacer entre su aspecto, acciones, gustos, etc. y los de algún personaje con el que estén fascinados. Explicarles la diferencia entre sentirse bien con uno mismo y sentirse superior a los demás. Animarles a hacer dibujos, escribir historias, inventar canciones, etc. que expresen su individualidad y celebren todo aquello que les hace únicos.
  2. Hablar con los niños sobre distintas culturas siempre que haya ocasión. Y estar atento a ejemplos en los que se utilice el color de la piel de alguien, su acento o un comportamiento determinado para asociarlos con un grupo cultural o racial. ¿Se intenta hacer aparecer a esas culturas como tontas? ¿Poco importantes? ¿Agresivas?
  3. Explicar a los niños que la belleza que se muestra en los medios suele ser una ilusión. Los niños y niñas no son conscientes del trabajo que supone esa belleza que se vende como normal y deseable; no saben que detrás hay peluqueros, maquilladores profesionales, entrenadores personales, diseñadores, asesores de imagen… que son los que consiguen que alguien tenga esa imagen determinada. Tampoco saben lo fácil que es manipular imágenes para conseguir que hombres y mujeres tengan mejor aspecto en películas, revistas, anuncios, etc. del que tienen en la vida real, así que asegurémonos de que lo sepan, a los adultos tampoco nos vendrá mal el recordatorio.
  4. ¡Tengamos cuidado al hablar! Ya existen estudios que demuestran que los niños y niñas que escuchan a sus padres hacer afirmaciones generalizadoras: “los niños son más brutos”, “las niñas son más cariñosas”, son mucho más proclives a interiorizar cualquier otro estereotipo referente a ese mismo grupo.
  5. Comencemos a hablarles sobre los estereotipos de género lo antes posible. Como niños y niñas que son este tipo de estereotipos son los que antes se encontrarán en su vida y por lo tanto serán los que antes les afecten. Encarguémonos de señalarles la forma en que niños y niñas y hombres y mujeres están estereotipados en los dibujos que ven, en algunos de los libros que leen, en los videojuegos, películas, anuncios, etc. Pídeles que comparen a personas reales que conocen con la gente que aparece en esos sitios; ¿a cuántas personas conocen que se parezcan e esos personajes? ¿Son todos los hombres así de fuertes y duros? ¿Son todas las mujeres así de débiles y sensibles? Hagámosles ver que ese tipo de imágenes resultan limitadoras y dañinas para los niños y niñas porque pueden hacerles creer que no son normales al sentir que no encajan en esos moldes.
  6. Pongamos a los niños en contacto con personajes históricos y actuales que no encajen en los estereotipos asociados a su raza, país de procedencia, edad, género, orientación sexual, etc. Pregunta e infórmate sobre libros, programas de televisión, películas, vídeos, videojuegos, etc. que ofrezcan una imagen saludable, en los que aparezcan hombres y mujeres en roles no tradicionales, en las que el aspecto físico, la edad, las características personales o talentos y aficiones de los protagonistas escapen a la norma establecida. Facilitémosles roles que les inviten a ser quienes son y les animen a ser todo lo que podrían llegar a ser.

 

Para nuestro muso, formidable superhéroe con zapatillas rosas, con muchísimo amor

(y un poquito de publicidad subliminal parental).  

Mamá y Auntie.

 

 combatir estereotipos

Y algunos libros estupendos para ayudarnos en la tarea:

–          “La cenicienta que no quería comer perdices”, Nuria López y Miriam Cameros. Un final del cuento que no se suele contar.

–          “Una princesa en motocicleta”, Raquel Garrido y Carlos Velázquez. Una princesa nada convencional, valiente, decidida e intrépida.

–          “Los príncipes azules destiñen”, Teresa Giménez. Una princesa que espera y espera a que la encuentre un príncipe como los de los cuentos, hasta que decide dejar de esperar.

–          “El bello durmiente”, Antonio Rodríguez. Roles invertidos. Una intrépida chica decide despertar al príncipe dormido.

–          “Colorina, colorada, ¡ya no quiero ser una hada!”, es el resultado de un concurso de cuentos infantiles feministas; el libro lo componen seis cuentos originales acompañados de bonitas ilustraciones diseñados para que los niñas y niñas crezcan más libres. Una familia “disfuncional”, un papá gay, mujeres valientes y mágicas…

–          “Rosa Caramelo”, Adela Turin. Margarita es la única elefanta que no es de color rosa caramelo y eso enfada mucho a sus padres. Margarita finalmente se rebela y abre el camino para que lo hagan todas las demás elefantas.

Adela Turin es una autora recomendadísima, geniales también sus otros libros: “Historia de los Bonobos con gafas” , “Arturo y Clementina”, “Una feliz catástrofe”, “El jardinero astrólogo”, “Los cuentos siguen contando”…

–          “Las princesas también se tiran pedos”, Ilan Brenman e Ionit Zilberman. La cara oculta de Cenicienta, Blancanieves y otras princesas ideales.

–          “¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?”Raquel Díaz. Carlota está cansada del rosa, ella quiere vestir de colores y vivir aventuras, surcar los mares, cazar dragones…

–          “El príncipe ceniciento”, Babette Cole. El príncipe de esta historia es flacucho y pequeño así que sus hermanos grandotes y peludos se aprovechan de él y le tienen todo el día limpiando, hasta que aparece un hada desastrada y tras muchas peripecias consiguen cambiar el cuento.

Ninguno de los cuentos de Babette Cole tiene desperdicio, esta autora e ilustradora trata temas muy variados y muchos de los cuales pueden resultar difíciles para los más pequeños (separación de los padres, la pubertad, la muerte, la reproducción, el sexismo, la homosexualidad…) y lo hace abordándolos siempre de una forma sencilla y divertida con unas ilustraciones geniales.

Por suerte muchos de sus libros están traducidos al español (“¡Tarzana!”, “Pelos por todas partes”, “Mamá puso un huevo”, “Mamá no me contó”…) ¡Buscádlos!

–           “¡Qué fastidio ser princesa!”, Carmen Gil y Daniel Montero. Un cuento en verso sobre una princesa harta de hacer lo que se espera de ella.

–          “Mercedes quiere ser bombera”, Beatriz Monco. Cuando Mercedes anuncia en clase que quiere ser bombera, ¡se lía una buena! Así que a la maestra no le queda otra que dejar que se produzca un encendido debate sobre los estereotipos de género.

–          “Annie Bonny, la Pirata”, Mercedes Franco. Esta es la historia real de la famosa pirata Anne Bonny contada por su pequeña cocodrila, Molly. El libro es sumergible y orientado a los más pequeños.

–          “Billy y el vestido rosa”, Anne Fine. Todo comienza un día en que la mamá de Billy se despista y le pone un vestido rosa para ir al cole. Billy tiene 10 años y ya sabe lo que le espera…

–          “Acacia y el viento”, Mercedes Martín. Acacia se casa con Robledo y todo parece perfecto hasta que Robledo se empeña en protegerla y cuidarla tanto que acaba por anularla, por suerte el viento decide echarle una mano.

–           “No soy perfecta”, Jimmy Liao. Una bella reflexión sobre la perfección y la autenticidad.

–          “Oliver Button es una nena”, Alfredo Gómez. A Oliver le llamaban nena porque no le gustaba hacer las mismas cosas que a los otros niños, a él le gustaba disfrazarse, le encantaba bailar…

–           “¿Quién ayuda en casa?”, Ricardo Alcántara. Jacinto y Pablo no hacen nada en casa, dicen que vuelven del colegio y del trabajo muy cansados, así que a Rosa le toca hacerlo todo ella sola, hasta que un día decide irse sola de vacaciones.

–          “Sara y Ulises: Entre Monstruos”, Amaia Cia. Sara no tiene miedo a las arañas, a los columpios ni a las patatas fritas, pero tiene miedo a los mostruos; Ulises no teme a los monstruos pero le dan miedo las arañas, los columpios y las patatas fritas.

–           “EL Bolso amarillo”, Lygia Bojunga Nunes, esta es la historia de una niña que guarda en su bolso tres grandes secretos, sus ganas de ser mayor, su deseo de haber nacido siendo un chico y su sueño de convertirse en escritora. El cuento es el camino lleno de aventuras que recorre la pequeña protagonista hasta llegar a su afirmación personal.

“Grandes Damas”, Editorial Ekilikua. Es un libro dirigido al público infantil en el que se recogen historias sobre mujeres extraordinarias y muy distintas entre sí, que superaron barreras y dificultades y escribieron su propia historia. MUY recomendable echar un vistazo a Ekilikua, es una iniciativa bastante joven que se dedica a crear materiales lúdicos y educativos de sensibilización social para niños.

Y algunos títulos geniales en inglés (de los que no hemos encontrado versión traducida)

–          “My princess boy”, Cheryl Kilodavis. Dyson es un niño al que le encantan el color rosa y las cosas brillantes. Suele llevar su tiara de princesa incluso cuando trepa árboles. Un libro sobre la tolerancia y los prejuicios.

–          “10.000 dresses”, Marcus Ewert.  Bailey sueña con vestidos pero cuando despierta nadie quiere oírle hablar de sus sueños porque los niños no deberían hablar de vestidos…

–          “The Paper Bag Princess”, Robert Munsch. El libro le da la vuelta a las historias sobre princesas y dragones y celebra a las mujeres guerreras y llenas de recursos que pueblan el mundo.

–          “Dogs don’t do ballet”, Anna Kemp. Biff no es como los otros perros, a él no le gusta hacer pis en las farolas o correr detrás de un palo, a Biff le gusta la luz de la luna, la música y bailar.

–          “The worst Princess”, Anna Kemp.  La princesa Sue vive en su torre deseando ser rescatada por un príncipe, hasta que el príncipe llega y ella cambia de opinión.

–          “Pinky and Rex and the Bully”, James Howe. Un niño que adora el color rosa y su amiga, fan absoluta de los dinosaurios, se defienden de los abusones.

–          “Sam Jhonson and the Blue Ribbon Quilt”, Lisa Campbell Ernst, Sam no es bienvenido en el club de costura de mujeres, así que decide crear el suyo propio.

–          “Tough Boris”, Mem Fox. Boris es un tipo muy duro y pirata para más señas, pero cuando su mejor amigo, su loro, muere, Boris hace lo haría cualquier pirata, ponerse a llorar.

–          “Little Granny Quatterback”, Bill Martin Jr. y Michael Sampson. La abuelita jugaba al rugby de joven, así que ahora que su equipo pasa por una mala racha, no le queda otra más que colarse en la tele y echarles una mano.

–          “Boy, can he dance!”, Eileen Spinelli. Tony no quiere ser un gran chef como su padre, ¡Tony quiere bailar!

–          “William’s doll”, Charlotte Zolotow. William quiere una muñeca a la que mimar, dar de comer, pasear, pero nadie le hace caso y su papá sigue comprándole pelotas y trenes. Hasta que aparece alguien que entiende a William.

–          “Anna Banana and Me, Lenore Blegvad. Anna Banana no conoce el miedo y además cree en la magia, su amigo es un niño tímido y miedoso hasta que gracias a Anna descubre que él también tiene magia propia.

–          “Amazing Grace”, Mary Hoffman. A Grace le encanta actuar, cuando en su escuela deciden montar la obra Peter Pan, Grace quiere ser Peter, pero sus compañeros y maestros le dicen que Peter Pan ni era una niña ni era negro, pero Grace se ha propuesto ser Peter Pan.

–          “I like myself”, Karen Beaumont. Lleno de energía e imaginación, este libro es una maravillosa oda a la autoestima.

–          “Great Books for girls”, Kathleen Odean. Más de 600 recomendaciones de libros que inspirarán a las niñas de hoy y a las mujeres del mañana. En todos estos libros las mujeres son creativas, capaces, inteligentes, resolutivas, afrontan desafíos, resuelven conflictos y viven aventuras. Libros sobre heroínas ficticias y reales dirigidos a lectores de entre 2 y 14 años.

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Post publicado originalmente el 11 de Julio de 2013

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