Los talentos perdidos y encontrados

Si volviera a ser pequeño de mayor sería…

 

En los años 80, pequeños aspirantes a dentistas, secretarias, abogadas, médicos, ingenieras y banqueros jugaban en las calles de nuestro barrio al son de la canción de los oficios de Teresa Rabal: “…Había una vez un niño carpintero que golpeaba con martillo a todas horas un tablero. Me pongo de pie, me pongo de pie, me vuelvo a sentar, me vuelvo a sentar, porque a los oficios vamos a jugar. Había una vez dos niñas costureras que cosían y bordaban bajo un sol de primavera…”

Pero a pesar de cantarla a voz en grito ningunx quería ser como los niños y niñas de la canción. A los oficios ya se dedicaban sus padres y los padres de sus padres así que sabían, porque se lo habían explicado, que para ser alguien en la vida dedicarse a un oficio no servía; para ser alguien en la vida lo que servía era tener una profesión (la palabra vocación no existía en los diccionarios de nuestro barrio).

A pesar de todo ello, la madre, haciendo caso omiso a la sabiduría popular, quería ser alfarera. La madre quería muchísimo ser alfarera y se preparaba para su maravilloso futuro color de arcilla moldeando durante horas minuciosas y diminutas figuritas de plastelina para deleite de parientes, allegados y vecinos.

A las alabanzas: ¡Pero qué manos tiene esta niña! ¡Esta niña os saca de pobres! ¡Pero si es que tiene manos de cirujana!, le seguían inevitablemente las risitas condescendientes cuando la madre declaraba que de cirujana nada, que ella de mayor lo que iba a ser era alfarera.

La condescendencia, los consejos laborales y las aspiraciones ajenas tardaron algunos años en hacer mella, pero los años pasaron y las risas calaron, y la madre creció… y fue banquera. Una banquera muy frustrada con armarios llenos de cosas bonitas que no le daban ni la mitad de satisfacción que una sola de sus antiguas miniaturas de plastelina, aunque ya no se acordaba de ellas.

Decía Confucio: si consigues dedicarte a hacer aquello que amas no volverás a trabajar ni un solo día de tu vida. Pero ¡ay de ti si no lo consigues! Si no lo consigues trabajarás mucho, trabajarás horas que te parecerán siglos y entonces tendrás que trabajar todavía más para poder comprar cosas que anestesien tu vacío existencial y compensen a los que amas por todas las horas que pasas lejos de ellos y por volver a casa cansado, malhumorado y teñido de gris.

Oh… C’est la vie. That’s life. La vida es así… o así solía ser y así nos la solían contar.

De un tiempo a esta parte cada vez más personas, voluntaria o involuntariamente, paran de correr en esa ruedita de hamster en la que se ha convertido su vida y una vez parados se dan cuenta de que por ganarse la vida la están perdiendo por el camino y de que trabajo es eso que hacen mientras piensan en lo que les gustaría estar haciendo en realidad.

Lo que sucede tras esta revelación es lógico, lo que sucede es que deciden que no quieren trabajar más. Jamás de los jamases. Never ever. Y se ponen manos a la obra para averiguar cómo conseguir ganarse la vida haciendo lo que harían si no necesitaran ganársela.

Talentos desconocidos emergen, vocaciones desechadas u olvidadas regresan, habilidades aparcadas se afinan, hobbies y pasatiempos convertidos en pequeñas empresas, mentes que se expanden, horas de trabajo duro con sabor a minutos de juego, cansancios que revitalizan, abúlicos convertidos en creativos, oficinistas transformados en artistas; arquitectas, banqueros, administrativos, economistas… jugando felizmente a los oficios… Me pongo de pie, me pongo de pie, y no me vuelvo a sentar, no me vuelvo a sentar, porque esta vez me pongo de pie y aplaudo, ¡BRAAAAVOOOOO!

Este post de hoy y los que le seguirán están dedicados a esas personas; a quienes pararon y decidieron optar por menos para ser más. Por su valentía, por su creatividad y por servirnos de inspiración.

Artesan@s, genios y genias del DIY, del craft, del upcycling y del recycling, artistas del handmade y del hecho con amor, gracias por pintar el mundo de colores antiguos con brillos nuevos, pero sobre todo, gracias por contribuir a hacer del mundo un lugar mejor. Porque es imposible un mundo mejor sin personas mejores y es imposible que seamos mejores si cada vez vivimos vidas peores.

 

carteles wall art

“No hacen falta más vacaciones, lo que hacen falta son más vocaciones.” Eleanor Roosevelt

Anuncios

3 comentarios en “Los talentos perdidos y encontrados

  1. Oscar dijo:

    Sí a todo. Ese dilema existencial de ganarse la vida o vivírla , y la frustración que nos genera, sólo ha tenido un aspecto positivo en toda la historia de la humanidad, y es que fue lo que impulsó a Kafka a escribir cada página de su obra.
    Laura… ¿Quieres ser mi gurú espiritual?

    Me gusta

¡Nos encantará leerte!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s