¡Allá vamos!

Encontraremos el camino, o nos construiremos uno (Aníbal)

 

Tenemos casa. POR FIN.

Tras 5 meses de búsqueda, cientos de kilómetros y fines de semana metidos en el coche, frustrantes negociaciones, “reformas” sobre el plan inicial, tiras y aflojas y muchas decepciones, el Proyecto Alegría ¡tiene sede!

No ha sido fácil y tampoco ha sido divertido y aunque nos encantaría poder decir que a pesar de ello siempre mantuvimos el entusiasmo y la convicción intactos, no podemos hacerlo. Ha sido duro y ha sido frustrante pero nos quedamos con la sensación de que incluso alicaídos y confusos, perseveramos.

Mientras el padre se entrega a la tarea titánica de pintar en solitario nuestra nueva (gran) casa, hacemos cajas, comenzamos a despedirnos de los grises días de oficina, donamos lo que invariablemente todos tenemos de más para empezar a ser capaces de necesitar menos y vivir mejor, y soñamos despiertos con gallinas, tomates de nuestra huerta, un taller de manualidades,  paseos campestres con el perro loco, bolsas de pan duro para los patos, lluvias de ideas en pijama, tiempo y energía para crear, un muso saltando en una cama elástica… y disfrutamos por adelantado. Los inevitables roces que traerá la convivencia, las desavenencias que surgirán y las dificultades que encontraremos a lo largo de este nuevo camino procuramos no pensarlos. Ya hemos asumido que vendrán y con eso basta; sufrir por adelantado no hará que no sucedan.

Qué maravillosa energía la que provocan los comienzos. Cuánta inspiración, cuánta fuerza, cuánto entusiasmo.

Si alguien descubriera cómo embotellar esa energía habría encontrado la fuente de la eterna juventud. Porque la vejez no tiene nada que ver con los años que uno ha vivido sino con los sueños que no ha perseguido, los proyectos que no ha comenzado y las ideas que ha dejado pasar de largo. El tiempo vivido solo te arruga la piel, el tiempo perdido te arruga el alma.

Siendo como somos ambiciosos, el embotellamiento se nos queda corto. Lo que a nosotros nos gustaría es averiguar cómo condensarla en bidones para luego ponerlos al sol, dejar que se evaporasen y sentarnos a ver caer una lluvia de energía que empuje a perseguir sueños.

Ahhhh… ¡otro mundo nos cantaría!

Como andamos liados con la mudanza (y además somos de letras puras) es probable que nos lleve algún tiempo averiguar cómo hacerlo. En el ínterin solo podemos desear contagiaros las ganas de intentar generar la vuestra propia.

La apatía y el miedo se vencen con entusiasmo. Para despertarlo solo son necesarias dos cosas: una idea y un plan para llevarla a cabo, por básico y poco definido que sea. A andar se aprende andando, lo importante es elegir a dónde quiere uno ir.

 

Si no lo haces tú, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? (El Talmud)

 

 

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