Los instantes eternos

Un recuerdo es para siempre

 

Cuando uno se para a hacer inventario de su vida se da cuenta de que todo lo vivido se resume al final en un número determinado de recuerdos;  recordamos aquello que nos hizo desgraciados pero también recordamos cuándo fuimos felices, esos momentos en los que sentimos que podíamos tocar el cielo con las manos. Los momentos malos, que inevitablemente nos toca vivir a todos, pesarán por lo tanto más o menos en el resultado del balance dependiendo del número de momentos buenos, placenteros y dichosos que hayamos acumulado.

Un momento puede durar solo un segundo, pero si lo que sucede en él es suficientemente valioso para nosotros, se transforma en un recuerdo y dura toda la vida; así hay minutos que se quedan grabados para siempre en nuestra memoria pero también hay días, semanas e incluso meses enteros de los que no guardamos ningún recuerdo. Y es que no podemos matar el tiempo sin herir la eternidad.

Jorge Bucay, en su cuento “El Buscador”, cuenta que un hombre se encontraba de viaje cuando decidió descansar un rato y se sentó en lo que parecía ser una pradera; no tardó mucho en darse cuenta de que el sitio en el que estaba sentado se encontraba rodeado de lápidas. Lo más sobrecogedor fue observar que en todas ellas, junto al nombre, había una serie de cifras: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas. Tras un buen rato leyendo se dio cuenta de que ninguna de las personas allí enterradas superaba los 11 años de vida. Había ido a parar a un enorme cementerio de niños.

Abrumado por la pérdida de tantas pequeñas vidas el viajero se sentó y lloró y así lo encontró el vigilante del cementerio. Cuando el vigilante le preguntó si lloraba por algún familiar él contestó que no, que no conocía a ninguna de las criaturas enterradas allí, y preguntó desolado: “¿¡Qué terrible maldición pesa sobre este lugar para que mueran tantísimos niños?.

El vigilante del cementerio se apresuró a tranquilizarle explicándole lo siguiente: “En este lugar es tradición que cuando cumplimos 15 años nuestros padres nos regalen una libreta como esta que tengo aquí colgada del cuello. Desde ese momento la llevamos siempre encima y cada vez que disfrutamos intensamente de algo abrimos la libreta y anotamos en ella qué fue lo disfrutado y cuánto tiempo duró el placer. Así vamos anotando cada momento gozado, cada uno de ellos, y cuando alguien muere, abrimos su libreta y sumamos ese tiempo para escribirlo sobre su tumba; porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido.”

En un lugar destacado del salón tenemos un bote enorme como el que usaría la abuela de una familia numerosa para guardar mermelada, confitura, melocotones en almíbar u otras tantas cosas dulces y deliciosas; sin embargo las delicias que nosotros planeamos guardar en el van escritas en papeles de colores. Tenemos la firme intención de hacer todo lo posible para que se desborde y tener que comprar otro y luego otro y aún otro más… Y en los días grises o en los años bisiestos o en los porque sí,  nos sentaremos con el coprotagonista de un buen número de esas delicias, abriremos un bote al azar, y nos daremos un atracón de vida.

El libro de la vida - David Kracov

El libro de la vida de David Kracov

El tiempo no se mide por las veces que respiras sino por los momentos que te dejan sin aliento.

Anuncios

¡Nos encantará leerte!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s