ENTRE ZOMBIES Y DIOSES

Behaviorismo Vs Constructivismo

 

El behaviorismo se basa en la premisa de que la conducta humana se puede predecir, controlar y manipular. No llega a negar la existencia de la personalidad y la inteligencia pero sí niega completamente su importancia ya que considera que la forma en que una persona actuará en el futuro dependerá solamente de lo que le suceda en el pasado.

Una perla de Watson, el fundador del behaviorismo: “Dadme una docena de niños saludables, bien formados, y mi propio mundo específico para criarlos y garantizo que puedo tomar a cualquiera de ellos al azar, y educarlo para que sea el tipo de especialista que yo quiera: doctor, abogado, comerciante o ejecutivo, pero también mendigo o ladrón, sin considerar sus talentos, preferencias, tendencias, habilidades, vocación, ni la raza de sus antepasados”.

Y lo triste es que es cierto, se puede hacer y de hecho se hace. La educación basada en la doctrina behaviorista, que es la que se aplica en la inmensa mayoría de las escuelas, casas, trabajos… nos convierte en seres sumisos y adoctrinados con poca capacidad de raciocinio además de hacernos olvidar nuestros intereses y anular nuestra creatividad. Nos transforma en zombies. Zombies cualificados, eso sí.

Los niños son por tanto considerados recipientes vacíos que hay que rellenar de acuerdo a nuestras preferencias o necesidades y cuyas conductas podemos y debemos moldear con el mismo fin.

Esta corriente, que hace caso omiso a todas las evidencias biológicas y de genética de la conducta, por no hablar de cuestiones éticas, es sin embargo la más extendida. ¿Por qué ha tenido tanto éxito el behaviorismo? Pues, entre otras razones, porque sus métodos funcionan a corto plazo y porque sus resultados interesan.

Si me pones delante un juguete y un libro y cuando toco el juguete recibo una descarga eléctrica mientras que cuando toco el libro me das un caramelo, y esta situación se repite el número suficiente de veces, evidentemente acabaré no queriendo acercarme a ningún juguete y eligiendo siempre los libros. ¿Espeluznante, verdad?

Pues este ejemplo que parece tan extremo, se repite día tras día en la vida de todos. Por supuesto no mediante descargas eléctricas, hemos desarrollado métodos mucho más sutiles; sillas de pensar, burlas, castigos, suspensos… y sobresalientes, pegatinas con caritas sonrientes, medallas, dinero, elogios… Si haces lo que yo quiero: ¡Qué bueno es mi niño! ¡Ay madre, que cara más guapa! ¡Qué niño más listo tengo! pero, si no lo haces: ¡Niño malo! ¡Uy, qué feo te pones cuando te enfadas! ¡¿Pero niño, tú eres tonto?!

Como oposición a este esperpento surge el Constructivismo; esta filosofía, cuya veracidad respaldan numerosos estudios biológicos, pedagógicos y psicológicos, sostiene que el niño no es una página en blanco sino que tiene conocimientos innatos y que en base a ellos puede construir nuevos saberes.

El aprendizaje es por lo tanto un proceso esencialmente activo (en contraposición al modelo pasivo imperante en que el profesor se coloca frente a la clase y va “volcando” los contenidos deseados en las huecas cabecitas de los niños que han de estar sentados pasiva y obedientemente enfrente). El niño va generando hipótesis y usando procesos inductivos y deductivos para entender la realidad y luego pone esas hipótesis a prueba con su experiencia personal.

El motor que hace que se produzca la actividad que va a facilitar el aprendizaje es el llamado conflicto cognitivo; un “deseo de saber” innato que nos empuja a encontrar explicaciones al mundo que nos rodea.

Como en cualquier actividad de construcción, para se pueda realizar hacen falta “herramientas”, en el caso de la construcción del conocimiento estas herramientas serán los esquemas mentales.

Nuestra representación del mundo dependerá de estos esquemas y, al mismo tiempo, nuestra interacción con la realidad hará que nuestros esquemas vayan cambiando, de modo que  al tener más experiencia utilizaremos cada vez “herramientas” más complejas y especializadas que darán lugar al pensamiento crítico, al pensamiento científico y al pensamiento creativo.

En situaciones de aprendizaje académico lo que buscan las corrientes constructivistas es que el aprendizaje se produzca mediante descubrimiento, experimentación, manipulación de realidades concretas, pensamiento crítico, diálogo y cuestionamiento continuo con la finalidad de que se desarrollen nuevas y sólidas construcciones mentales.

En base a esta forma de aprendizaje, todos los seres humanos obtendríamos experiencia en formular hipótesis, en predecir acontecimientos, en manipular objetos, en plantear cuestiones, en comprobar la veracidad de las respuestas, en imaginar, en investigar, en inventar y en crear.

¿Seguimos sin entender por qué interesa más un método que otro?

El cerebro humano es cuasi-omnipotente, la forma más sencilla de evitar que todos nos convirtamos en Dioses es anular nuestra capacidad creadora.

zombies o dioses

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