“La Buena Vida”

RADIOGRAFÍA DEL ENEMIGO

 

El mayor éxito del sistema ha sido sin duda conseguir “convencer” a prácticamente la totalidad de la población mundial de que “La Buena Vida” es una y solo una, y una muy concreta; aquella que garantiza la continuidad del propio sistema. Claro que esto no nos lo han dicho y en la vorágine que supone la carrera para alcanzarla ( si no la alcanzas es porque no quieres y eres un vago y un parásito para esta nuestra sociedad. ¡Looser!) es poco probable que nos paremos a pensar si realmente es tan única o, incluso aún, si realmente es tan buena.

Así que corremos y corremos en pos de “La Buena Vida” y nos esforzamos, y nos sacrificamos, y por supuesto obedecemos y nos resignamos (“¡todo sea por La Buena Vida!”) y aceptamos vivir en la infelicidad a cambio de la promesa de una felicidad futura que nos resarcirá de todos los sacrificios presentes y pasados, pero que (¡oh, sorpresa!) casi nunca llega.

¿Y cómo les va a aquellos que sí lo consiguen? Pues poco más o menos, resulta que al final de la carrera se encuentran con que les espera… una cinta de correr estática. Vaaya…,“La Buena Vida” resultó no ser tan buena al fin y al cabo…

¿Y qué hacemos con tanta insatisfacción? ¡Ay, por favor, una solución quiero que esto no hay quién lo aguante! ¿Qué hacemos con todo este vacío existencial?

No preocupaaarse…, que el sistema también ha pensado en eeeso… (¡animalicos!).

La solución al vacío es, obviamente, ¡El Relleno!

” Tú trae p’aca esos euros que yo te doy estas cosas, y chico, puede que no estés viviendo La Buena Vida pero te van a hacer la mala mucho más llevadera. ¿Que si no estarás perdiendo el tiempo con todo este correr sin pensar a dónde quieres ir tú realmente? ¡¿Pero cómo vas a estar perdiendo el tiempo con ese reloj tan guapo que acabas de comprarte!? ¡No hombre, no! No ves que con un reloj así es imposible perder nada. ¿Qué dices, que sientes que no avanzas, que estás estancado? ¡Pues cómprate este coche! Ya verás, si los límites de velocidad te permiten alguna vez comprobarlo, ¡que alcanza chorrocientos kilómetros en 20,5 nanosegundos! ¿Cómo no vas a avanzar así, eh? ¿Cómo?. ¿Qué? ¿que tu vida no te llena, que te deprime? ¡Cómprate unos zapatos nuevos, mujer! Aaanda boba, ya verás, ya, como ese andar cabizbajo tuyo cambia de color, forma y estilo. ¡Y no te olvides del bolso! porque sería lo que te faltaba, ir sin conjuntar. Además de triste, mamarracha.”

Y es que, fíjese usted, resulta que la insatisfacción de muchos les es muy rentable a unos cuantos. ¡Alucino!

Que no es que yo no lo intuyera, ¿eh?, que yo de tonta no tengo un pelo; lo que sucede es que soy una ciudadana modélica (con una importante herencia judeo-cristiana, además) y he aprendido a RE-SIG-NAR-ME.

Eso no quita, bien es verdad, para que si me da por pensar en que hay gente pasándolo mal y que hay otra gente aprovechándose de ellos me ponga tristérrima. ¡Qué pena! ¡Si es que no hemos nacido na’ más que pa’ sufrir!. Pero cuando me pongo en ese plan llorona-antisistema-que-te-cagas, me digo: ¡Hasta aquí!, y me voy de compras que eso siempre anima mucho.

Y te voy a decir una cosita más, a tu vacío, mis armarios y yo le decimos ¡JA!

vacio_existencial

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2 comentarios en ““La Buena Vida”

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